La vivienda unifamiliar aislada se organiza en dos plantas, con un volumen principal en forma de L que se abre al amplio jardín y se orienta hacia el sur, maximizando la luz natural. En la planta baja se ubica la zona «de día», diseñada para fomentar la convivencia, con espacios amplios y luminosos que se conectan directamente con el exterior. La planta primera alberga la zona «de noche», garantizando mayor privacidad. La arquitectura blanca, de líneas puras y sencillas, resalta la luminosidad del entorno y la elegancia del diseño. El juego de sombras es un elemento clave, logrado mediante retranqueos y porches que filtran la luz directa y crean una atmósfera dinámica a lo largo del día. Además, la vegetación ha sido cuidadosamente seleccionada en función de la orientación de la vivienda, asegurando una integración armoniosa con el paisaje y optimizando la privacidad y confort térmico.